(…) El cielo estaba magnifico, con algunas formaciones nubosas muy bonitas hacia el horizonte. El Mediterráneo, como siempre, azul y aquel día, muy calmo.
En un momento dado, giré para observar las montañas, que forman parte del Macizo del Garraf.
Hacia el sector en que se encuentran una serie de antenas, creo que son parte de un sistema de aeronavegación en conexión con el aeropuerto relativamente cercano del Prat, pude ver una bandada de puntos oscuros que avanzaba en dirección de ellas, precisamente.
Me sorprendió el vuelo rápido y sobre todo, la forma en que este se producía. Era como si esos puntos flotaran sobre las olas, es decir, hacían un movimientos de vaivén veloz y sostenido.
Levanté la cámara, esperé a que el foco automático se pusiera a punto, cosa difícil a veces cuando uno apunta al cielo, así que lo hice teniendo como referencia el borde de la montaña, y disparé una ráfaga. (…)
